5 de enero de 2014

Del 2005 al 2014, "Mañana", una lectura para reflexionar y muy necesaria.

Antes que todo, disculpas por la larga ausencia de escritos en el blog, prometo en este nuevo año 2014 hacerme el tiempo de escribir y compartir muchos más instantes de quien ha dado vida a este blog tributo: Soraya.
También aprovechar la ocasión de desearles un muy bendecido año 2014, donde concretemos nuestros anhelos y seamos protagonistas de los cambios que nos hacen mejores seres humanos, la sabiduria, la salud, el trabajo y el amor, la mixtura de estos elementos hagan que nuestro paso por esta vida en el 2014 sea feliz y en plenitud.

Quiero compartirles una crónica que escribió Soraya para la revista: "Latina Style", alrededor del mes de mayo del 2005. Al re-leer sus pensamientos no me deja de impresionar esa característica única que Soraya poseía en el sentido de siempre encontrarle un valor actual y cercano a sus palabras. Quizás es positivo haber encontrado esta crónica del 2005, para comenzar un primer posteo del año que iniciamos 2014, pues pese a los nueve anuarios de diferencia, me doy cuenta que esas palabras son un aprendizaje constante, donde el mañana no existe, sino mejor replantearlo por el accionar del Ahora.


Latina Style Magazine, 2005

MAÑANA (por Soraya), Latina Style vol.,11 Nro3, 2005

La tragedia del tsunami que asoló el sur de Asia el pasado diciembre, el dolor y el sufrimiento en torno a la historia de Terri Schiavo, e incluso el reciente fallecimiento del Papa Juan Pablo II, son hechos que me han llevado a revaluar mi propia existencia.
Al igual que muchas otras personas que han pasado por una enfermedad que pone en riesgo la vida, yo inicié este viaje hace unos años tras el diagnóstico que me hicieran de cáncer. Pero constantemente debo hacer una revisión de mi misma, para cerciorarme de no perder ni olvidar las invaluables lecciones impartidas por la adversidad y el dolor.
La única certeza con que podemos contar es con la incertidumbre de la vida. Giros y lances del destino vienen sin advertencia, y todo lo que percibimos como cierto puede cambiar en un fugaz instante.

Pienso en los turistas sentados en la playa, mirando el vasto Océano Indico, viendo a sus hijos jugar en la arena. Luego, en tan poco tiempo, momentos terribles, todo se había ido. Pienso en los aldeanos que sobrevivieron, abriéndose paso a través del fango, tratando de hallar a sus seres queridos. Ya no hay lugar para expresiones como "Yo debería tener" o "Yo quisiera tener". No hay tiempo para cálidos abrazos, ni para largas contemplaciones, ni para otro "Te quiero". El mañana que habían soñado nunca vendrá. Ese tiempo se ha ido.

Pienso en Terri Schiavo, miro su foto antes del ataque al corazón que inició su fallecimiento. Cuán hermosa era. Contemplo entonces la foto vista por millones de personas en todo el mundo, con su mirada perdida y la boca abierta. ¿Por qué habría de pensar ella en preparar una manifestación de voluntad en vida?. Era joven y vibrante, le esperaba una vida larga y saludable. Pero en un breve momento todo eso cambió. Su mañana resultó encapsulado en la cama de un hospital con un interminable flujo de minutos de agonía.
Ahora se ha ido fisicamente, y nunca sabremos cuánto sufrió ni cual fue realmente su voluntad.
Su familia queda deshecha mientras ella finalmente esta descansando. El mañana que ellos estaban buscando se disolvió el día en que ella perdió la consciencia.

Pienso en el Papa Juan Pablo II. Afectado con la enfermedad de Parkinson y con el reloj del tiempo de vida marcando el receso de alguien muy cercano a mí, exhalé un suspiro de alivio cuando el papa pasó al más allá. Había tenido una vida plena. Alcanzó grandes realizaciones. Su transición fue una ocasión vivida en gozo. La muerte es inevitable y debe ser bienvenida al cabo de una buena vida. A veces el mañana llega tal y como debería venir.

Nos hemos aferrado de tal forma que olvidamos que todo lo que amamos, todo lo que tenemos, todo lo que aspiramos a ser es apenas prestado.
La vida y el amor son regalos para ser apreciados y atesorados, pero son regalos que se pueden ir sin previo aviso. Esto es lo que hace que el amor sea tan intenso. Esto es lo que hace que la vida sea un milagro. La incertidumbre del mañana es lo que nos debe inspirar para apreciar el aquí y el ahora.

La juventud nos engaña haciéndonos creer que nos podemos preparar y trazar planes. Las nuevas caras piensan que el tiempo está de su parte y que nunca ocurrirá nada erróneo. Mañana, piensan ellos. Siempre hay un mañana. Hoy no tengo que pensar en eso. Algún día le diré a aquella persona lo que realmente siento por ella. Tal vez el año próximo me haré un chequeo. Después me ocuparé de eso. La semana próxima le daré las gracias a mi mamá. Mañana estará bien.

Pero cuando el mañana llegó a mi vida, terminé sentada frente a mi médico con un gorro de color durazno, escuchándole decir que mi vida ya no sería como yo lo había pensado. Cuando el mañana vino para las familias de las víctimas del tsunami, estaban buscando cuerpos y apartando los escombros lo que una vez fueron sus casas. Cuando el mañana vino para Terri Schiavo, ya no pudo expresar sus emociones ni sus pensamientos. Cuando el mañana vino para el Papa Juan Pablo II, debe haber sentido el alivio de ser liberado de un cuerpo que ya no le servía.

Dedica un momento a pensar en todo lo que dejas a un lado pensando en el mañana. Llama a tu madre o a tu padre. Haz las paces con alguien a quien la enemistad los separó. Sostén a tu hijo durante un largo rato y memoriza cada rasgo de su rostro. Saca tiempo para cuidar de ti mismo. Apaga el televisor y habla con un ser querido.

Cuando ames sabiendo que el amor es un regalo, cuando comprendas que tu cuerpo es tu regalo temporal en el transcurso de esta vida, cuando te des cuenta de que ninguna de nuestras posesiones materiales importa ni permanecerá con nosotros cuando el plazo de aquello que nos fue prestado haya llegado a su fin, entonces serás libre para vivir verdaderamente.

"Mañana es otro día, pero no hay mejor momento que el hoy para empezar a vivir".  

Soraya
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