10 de mayo de 2011

El otro sentido de un 10 de mayo...

Resulta impensado, si me remonto 5 años y medio atrás, lo que sería una verdadera pesadilla para nuestro corazón, hablo de ‘’nuestro’’, porque son tantas las almas a las cuales Soraya llego y cautivo con su música, que cuando se presentan los días previos a ese momento que corta la delgada línea de lo humano con lo divino, simplemente no puedes creer lo que está pasando.

Pensaba en como poder comenzar a escribir esta crónica, veo el calendario y ya han pasado cinco años. Una parte de mi cabeza aun se ilusiona con la idea de que ella se encuentra en un largo pero fructífero proceso creativo, el cual algún día (que desearía no fuese tan lejano) se tradujera en melodías que son capaces de envolver mis sentidos en el más sublime de los actos de escucha activa, sentir en su máxima expresión. Mi otra parte, oscila entre lo aterrizado que resulta saber que su historia física ya no está con nosotros, que paso a otro nivel superior, donde si me reconforta tener la certeza que se siente feliz y acompañada por sus seres más queridos. Digo que oscila, pues suelo verla entre sueños, sonriendo, a veces cantando, otras diciéndome que no me preocupe, que ahora se siente bien, sin pesares y con esa paz eterna que tanto necesitaba, pero que nos extraña, que le da impotencia no poder bajar a decirnos todo el amor y agradecimiento que nos tiene por seguir con su legado y por la presencia innata que tiene en cada uno de nuestros corazones.

Ha sido un tiempo largo, pero que a la vez ha transcurrido rápidamente, muchas veces siento que es injusto porque hace falta un reconocimiento masivo que Soraya merece en todos los aspectos, pero sobretodo, en cual fue brillante, la música. A veces dan ganas de gritarlo poner sus canciones a todo lo que da el volumen y que la gente escuche y se contagie con el sonido. Pero en otras ocasiones comprendo que quienes hemos tenido a lo largo de los años la dicha de descubrir su música, hemos sido privilegiados, como en una constante conquista que comienza al terminar una y otra canción, siempre habrá algo que te envuelva, aunque hayas escuchado el mismo tema mil veces. Una vez leí en una columna de crítica musical, del disco Cuerpo &Alma, que la música de Soraya era especial, pues tenía la virtud de cautivarte con lentitud, esa pausada lentitud digna del más fiel y maravilloso de los romances…

Es 2011 y no estás en cuerpo, por alguna noble razón tenía que ser tu paso por esta vida muy acotado, alegría existe entre quienes coincidimos contigo en tiempo y espacio, pues tuvimos la presencia de alguien digno con una calidad humana que trascendió fronteras, idiomas y hasta niveles de vida, no me caben dudas de que tu evolución como persona , te ha llevado a quiebres de manantiales, al fondo del mar, o a donde el viento te ha ido guiando en estos cinco años de continuo peregrinar celestial…

Cuando escucho “Llévame (Lead me)”, me resulta propio darle un sentido divino a su composición, algunos amigos sienten lo mismo, le hablas a Dios desde aquella perspectiva de abismo hacia lo venidero que no sabias como era, pedias descifrar las claves que dentro de tu corazón habían, necesitabas que esa mano de fortaleza ecuánime no te dejase caer, aun cuando el cuerpo se fuera abriendo a pedazos como una hoja en otoño, extrapolando tu alma, aquella que engrandeció a tal nivel que ese amor inconmensurable hizo de tu viaje eterno, un camino de melodías inspiradoras.

Tal como nos dijiste, con tu amor se puede llegar.


Como un homenaje a su persona, comparto con ustedes una de las canciones que nos dedicó y que dice mucho sobre como ella sigue presente en nuestras vidas, A Tu Lado. Dedicación especial a todos quienes seguimos su legado tan imperecedero. Gracias por leernos, pese al tiempo!!


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